Creación, apropiación, usos y resignificaciones de la ciencia y la tecnología en diversos escenarios de América Latina.
Creation, appropriation, uses and reinterpretations of science and technology in diverse scenarios in Latin America.
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Fecha
2021-12Autor
Amaro Rosales, Marcela; Guzmán Tovar, CesarResumen
Tras intensos meses de investigación científica en una carrera contra reloj que involucró a las más grandes empresas y laboratorios de investigación biomédica, el mundo por fin conoció la fabricación de vacunas contra la COVID-19. Pfizer, AstraZeneca, Johnson & Johnson y Sinovac son algunas de las empresas que se embarcaron en dicha competencia por la producción de la vacuna definitiva. En una decisión sin precedentes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) otorgó el aval para la comercialización de las distintas vacunas que se iban fabricando sin completar el proceso “tradicional” de validación que podría tardar varios años o hasta décadas. Tal era la urgencia por aplicar las vacunas –léase, conocimiento científico generado en los laboratorios– en la población que la misma OMS pasó por alto sus propios protocolos. El mundo demandaba de los y las científicas una pronta solución a la pandemia y la OMS validó algunas de las respuestas científicas emanadas de los laboratorios sin importar las notables diferencias en sus porcentajes de efectividad. Nunca antes en la historia de la humanidad se había vuelto tan urgente usar la ciencia para salvar vidas. After intense months of scientific research in a race against time involving the largest companies and biomedical research laboratories, the world finally witnessed the development of COVID-19 vaccines. Pfizer, AstraZeneca, Johnson & Johnson, and Sinovac are some of the companies that embarked on this competition to produce the definitive vaccine. In an unprecedented decision, the World Health Organization (WHO) granted approval for the marketing of the various vaccines being manufactured without completing the "traditional" validation process, which could take several years or even decades. Such was the urgency to administer the vaccines—that is, the scientific knowledge generated in laboratories—to the population that the WHO itself disregarded its own protocols. The world demanded a swift solution to the pandemic from scientists, and the WHO validated some of the scientific responses emanating from laboratories, regardless of the significant differences in their effectiveness rates. Never before in the history of humankind had it been so urgent to use science to save lives.
